Bosque Encantado — Hogar de Curileta
Curileta y Pompón juegan explorando los árboles del bosque. Curileta siente el deseo de conocer el mundo, prepara su mochila, se despide de su mejor amigo y comienza su gran aventura.

La Lagartija Exploradora & Gran Cartógrafa
Pequeña, verde y de corazón inmenso. Viaja con su mochila, sombrero de exploradora y lentes para ver lo invisible.
Documento de expedición

Titular del pasaporte
La Lagartija Exploradora & Gran Cartógrafa
Página de visado 01
España (Partida)
Siguiendo las indicaciones de Lola, Curileta encuentra una piedra con forma de tortuga que reconoce de su infancia. Sigue un camino de flores especiales y cruza un arroyo cristalino hasta localizar la entrada de su hogar.
Curileta y Pompón juegan explorando los árboles del bosque. Curileta siente el deseo de conocer el mundo, prepara su mochila, se despide de su mejor amigo y comienza su gran aventura.
Curileta contempla la inmensa pirámide y comienza a subir sus escalones. En la cima conoce a Quetzal, quien le habla sobre los antiguos conocimientos de astronomía y la relación entre las pirámides y las estrellas.
Curileta cuenta en su carta que ha escalado este pequeño volcán en un segundo. Es uno de los descubrimientos sorprendentes que comparte con Pompón.
Curileta llega a la ciudad inca entre montañas y nubes. Conoce a Lulú, una llama que la protege del frío con su lana y le permite contemplar desde su lomo la extraordinaria construcción de piedra.
Curileta viaja escondida a bordo de un antiguo galeón. Una terrible tormenta amenaza el barco y la pequeña lagartija trepa por el mástil para sujetar una cuerda que golpea el timón, ayudando a salvar la embarcación.
Curileta desembarca después de su gran travesía oceánica y comienza su recorrido por Egipto, dirigiéndose hacia las famosas pirámides.
«¡El verdadero viaje no consiste solo en imaginar lugares, sino en sentirlos bajo tus patitas!»
Una habilidad que sigue creciendo: Sabiduría. Cada nueva aventura le da otra oportunidad para ponerla en práctica.
Curileta comprendió que el mundo no cabía en un solo árbol de su bosque. Con sus patitas pegajosas y su mapa en mano, recorrió los cinco continentes cruzando tormentas, escalando pirámides y descubriendo que el tesoro más grande siempre es la amistad.
Sus patitas pegajosas le permitieron trepar al mástil del barco en plena tormenta y amarrar el timón suelto.
Probó el gelato de pistacho en Italia porque era del mismo color verde que su piel y servía de camuflaje.